...Y en respuesta he recibido esto al correo!
Un amigo comparte este poema conmigo y yo quiero que ustedes que visitan mi blog lo leen, ahora es la receta de mujer... Haber que les parece...
Las muy feas que me perdonen. Pero la belleza es fundamental.
Es preciso que haya algo de flor en todo esto.
Algo de danza, algo de haute couture en todo esto
(o entonces que la mujer se socialice en elegante azul, como en la República Popular de China).
No hay término medio posible. Es preciso que todo sea bello.
Es preciso que de pronto se tenga la impresión de ver una garza apenas posada
y que un rostro adquiera de vez en cuando ese color
que se halla en el tercer minuto de la aurora.
Es preciso que todo sea sin ser, más que se refleje y florezca en el mirar de los hombres.
Es preciso que unos párpados cerrados recuerden un verso de Paul Eluard
y se acaricie en unos brazos más allá de la carne:
que se les toque como al ámbar de una tarde.
Ah, déjenme decirles, que es preciso que la mujer que está allí,
como la corola ante un ave sea bella o tenga cuando menos un rostro que recuerde un templo
y sea leve como el resto de una nube: pero que sea una nube con ojos y nalgas.
Las nalgas son importantísimas.
Ni qué decir de los ojos: que miren con cierta maldad inocente.
Una boca fresca (nunca húmeda) es también de extrema pertinencia.
Es preciso, que las extremidades sean delgadas; que los huesos despunten,
sobre todo la rótula al cruzar las piernas; y las puntas pélvicas en el enlazar de una cintura
Gravísimo es, sin embargo, el problema de los huecos claviculares:
una mujer sin ellos es como un río sin puentes.
Indispensable que tenga una hipótesis de barriguita,
y enseguida la mujer se alce en cáliz,
y que sus senos sean una expresión greco-romana,
más que gótica o barroca y puedan iluminar en lo oscuro
con una capacidad mínima de cinco focos.
Sobre todo es pertinaz que calavera y columna vertebral se muestren levemente;
¡y que exista un gran latifundio dorsal! Los miembros que terminen como tallos,
Y más bien haya un cierto volumen en los muslos y que sean tersos,
tersos como un pétalo y cubiertos de suavísima pelusa
sensibles a la caricia en sentido contrario.
Es aconsejable en la axila una gramilla con aroma propio apenas sensible
(¡un mínimo de productos farmacéuticos!).
Preferibles, sin duda, los cuellos largos de modo que la cabeza
dé a veces la impresión de no tener nada que ver con el cuerpo,
y la mujer no recuerde flores sin misterio.
Pies y manos deben tener elementos góticos. Discretos.
La piel debe ser fresca en las manos, los brazos, el dorso y la cara,
pero que las concavidades y los huecos tengan una temperatura nunca inferior a los 37o
centígrados, pudiendo eventualmente provocar quemaduras de 1er. grado.
Los ojos, que sean de preferencia grandes y su rotación tan lenta como la tierra;
que se coloquen siempre más allá de un invisible muro de pasión que es preciso traspasar.
Que la mujer sea en principio alta o,
si es baja, que tenga la actitud mental de dos altas cumbres.
pero si es baja y no lo toca, por lo menos actúe como si lo hiciera
Ah, que la mujer dé siempre la impresión de que,
Si cierra los ojos al abrirlos, ella ya no estaría presente con su sonrisa y sus tramas.
Que ella surja, no que venga; parta, no vaya.
Y que posea una cierta capacidad de enmudecer súbitamente
y nos haga beber la hiel de la duda.
Y sobre todo, que ella no pierda nunca, no importa en qué mundo,
no importa en que circunstancia, su infinita volubilidad de pájaro;
y que acariciada en el fondo de sí misma,
se transforme en fiera sin perder su gracia de ave;
y que exhale siempre el imposible perfume;
y destile siempre la embriagante miel;
y cante siempre el inaudible canto de su combustión;
y no deje de ser nunca la eterna danzarina de lo efímero;
y en su incalculable imperfección, constituya la cosa más bella y más perfecta de toda la creación innumerable.
Vinicius de Moraes
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por lo menos en la posia hay recetas para todo... este poema es muy bello!
ResponderEliminarMe gusta mas la receta de varón!
ResponderEliminarYo amo la navidad!
Me gustó la playera
y la taza!
saludos,
Mirna Sánchez, a mi me gustó mucho este poema....
ResponderEliminarEntonces que te apuntas al convivio?
me avisas porfa,
me gustaria que fueras
yo
No hay término medio posible. Es preciso que todo sea bello...
ResponderEliminarWow, me encantó este poema, y si masy, tienes razon no hay mujeres feas....
El convivio lo vamos hacer en Guate,
ResponderEliminarsino ya se que te quejas,
hay demasiado frio
aqui!
¨Pero me tienes que prometer que vas a ir?
Tu, todo este tiempo muy ocupada
porfavor mirna, no dejes de ir,
te vamos a traer mira que voy a cocinar
y a ti te encanta mi comida!!
porfavor, tienes que ir chika
un abrazo,
Julio
Las mujeres tienen la belleza en la boca
ResponderEliminarlas mujeres tienen la belleza en los ojos
y
hacen que suspiremos pensando en "ella"...
solo en ella...Si ella NO ESTA QUE TRISTEZA,
Si ella vuelve TODO VUELVE A LA VIDA.
la taza se debe limpiar suavemente, como se toca la piel humana! La playera no es para dormir, siquiera es para ponersela...
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